Celebración triunfal de Mariola Cantarero en sus veinte años de carrera

2021-02-18

El pasado sábado 13 de febrero, Mariola Cantarero subió al escenario del Teatro de la Maestranza para participar en un Recital Lírico junto al tenor Ismael Jordi, acompañados al piano por Rubén Fernández Aguirre. Los dos cantantes celebraban así los 20 años de sus respectivas carreras y demostraron por qué se les considera “la mejor pareja de la lírica española.” Álvaro Cabezas (Codalario).

Como no podía ser menos en una gala de estas características, el público recibió a los cantantes con un largo y caluroso aplauso y los despidió entre vítores, aplausos y ovaciones, tras un recital emocionante, intenso, emotivo y de especial belleza, y así lo han reflejado también los medios especializados en sus textos:

“Veinte años de carrera cumplen Mariola Cantarero e Ismael Jordi, dos de las joyas de la cantera lírica andaluza, (…), con unos instrumentos en perfecto estado de revista, frescos y lozanos, que les permiten moverse por las alturas, en un doble sentido del término: porque siguen siendo requeridos por los grandes teatros del mundo y porque sus agudos se mantienen en plena forma (…) La voz de Cantarero sigue siendo poderosa en la zona aguda (...) Además, su fraseo está lleno de pequeñas inflexiones dinámicas que le dan variedad y expresividad al canto, sobre todo gracias a sus delicados pianissimi, que hicieron maravillas en su aria de Maria Stuarda, posiblemente el momento más conmovedor de toda su actuación.” Pablo J. Vayón (Diario de Sevilla)

“Un programa bien urdido, en el que el belcantismo reinaba, comenzó perlas de la ‘Lucia’ (…) la voz de Mariola flotó en el aire sutil, etérea, como de otro mundo. (...) O ella en ‘Maria Stuarda’, primando esa sedosidad con que pedía a las nubes que se la llevaran a Francia, lejos de su patria hostil, o se imponía como guerrera inmarcesible en la “cabaletta” que la conduciría a la muerte. (…) En ‘Manon’ no hubo que esperar al final de la ópera: en el mismo acto podía ser la casquivana y pizpireta protagonista, con todos los fuegos de artificio de su aria de bravura ‘Je marche’, como en la subsiguiente ‘Gavota’ (…) y rematar con dos Re estratosféricos, como después recuperar el amor de Des Grieux con súplicas o seducción, exhibiendo unos filados delicados e incorpóreos o apianamientos que parecían dispuestos a romper la línea de canto. (…) Tras tanta lágrima, la zarzuela fue una explosión de color, precedido de la bruma del Cantábrico (‘Todos lo saben’), donde el lirismo de Marola/Mariola ilustraba ese halo misterioso, reservado y atractivo, como un faro, de la tabernera, contrastando luego con el burbujeante y fresco ‘Vals de Angelita’. (…) Aplausos sin reservas. Pero no hay por qué esperar 20 años para verlos otra vez con nosotros.” Carlos Tarín (ABC Sevilla)

“(…) “Oh nube che lieve” de Maria Stuarda lució [Mariola Cantarero] unos firmes ataques en pianissimo y un fraseo muy lírico, con un legato de enormes quilates. Fraseo que se tornó en sensualidad con la gavota de Manon. Filados de la mejor marca afloraron en el dúo de Saint Sulpice de la misma ópera. En la segunda parte del recital, centrado en la zarzuela, derrochó chispa y gracia en el decir con el famoso vals de Chateau Margaux, jugando a placer con el tempo. Ya en el tiempo de las propinas sacó su lado más desgarrado y dramático con “Adiós Granada” y, sobre todo con un emocionante “Y sin embargo te quiero”." Andrés Moreno Mengíbar (Beckmesser)

“Comenzaron con un plato fuerte: el dúo «Verrano a te...» de Lucia di Lammermoor de Donizetti, quizá lo mejor de todo el recital por su perfecta emisión, articulación, colorido y belleza belcantista. (…) La emoción se desbordó con las propinas, todas auténticas y emocionantes hasta las lágrimas (…) Gracias, felicidades y larga vida a la mejor pareja de la lírica española.” Álvaro Cabezas (Codalario)

"Fue esa claridad en la dicción y la entonación una de las cosas que más agradecimos en esta pareja de la que aún recordamos aquella antológica Traviata de hace diez años, y que sique exhibiendo una magnífica química y compenetración. El amor asomó en Verrano a te... de Lucia di Lammermoor, (…), con Mariola Cantarero modulando exquisitamente la voz y apianando con enorme sensibilidad; y el desamor lo hizo en el dúo de Saint Sulpice de Manon, aquí con la soprano exhibiendo su vena más desgarradora (…) Gracia que le sobra a la soprano granadina, derrochando tanta fuerza dramática en Oh nube che liebe de Maria Stuarda, como garbo y sensualidad en la popular Gavota de Manon (…) También con la zarzuela que Fernández Caballero dedicó al vino, Chateaux Margaux, aprovechó la granadina para exhibir glamour y coquetería, cuidando siempre hasta el más mínimo detalle en su perfecta entonación y esa capacidad que tiene para controlar la emisión y el volumen de su generosa voz, capaz de sobrecogedores agudos.” Juan José Roldán (El Correo de Andalucia)

“(…) Mariola como una lírico que se desplaza con exquisita elegancia por las partituras con su timbre cálido y ensoñador, capaz de alcanzar los agudos y coloraturas necesarias con firmeza y articulación, sobre un registro muy trabajado y uniforme; (...) Los dos estuvieron inmensos en el dúo de Saint Sulpice de Manon de Massenet, después de que Cantarero se “luciera” por la pasarela belcantista de Je marche sur tous les chemins y la gavota propiamente dicha, números que culminan en un poderosísimo Re cada uno. Entre el cielo y la tierra se movió la soprano en Oh nube… y el ardor guerrero de la cabaletta Nella pace (…) La segunda mitad la ocupó la zarzuela más efervescente -aunque comenzaran con el más brumoso dúo Todos los saben de La tabernera (luego, un exultante No puede ser en las propinas), donde el lirismo de Mariola engarzaba con la nebulosa personalidad de Marola. (…) No estamos acostumbrados a ver a Mariola cantando “achispada” las excelencias del burdeos, pero el Châteaux Margot la llevó a eso en el Vals de Angelita, número de gran frescura no exento de un consuetudinario y brillante Do agudo final. El dúo que contiene el famosísimo pasodoble de El gato montés puso un broche muy brillante al programa y dio paso a cinco propinas, igualmente conocidas e intensas.” Carlos Tarín (Ritmo.es)