Cavalleria Rusticana / Pagliacci

Cavalleria Rusticana / Pagliacci

Frecuentemente representadas en programa doble, las historias de  Cavalleria Rusticana de Pietro  Mascagni y de “I Pagliacci” de Ruggero Leoncavallo son muy similares: dos triángulos amorosos que terminan en desastre y crimen pasional.

Compuesta para un concurso organizado por el editor Edoardo Sonzogno en 1888, Cavalleria Rusticana de Mascagni, con libreto de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci, basado en una pieza de Giovanni Verga, ha sido un éxito desde su estreno en el Teatro Costanzi de Roma el 17 mayo de 1890. Siendo considerada como una de las óperas clásicas del verismo musical, a la fecha de la muerte del compositor, en 1945, la ópera ya había sido representada en más de 14.000 ocasiones solo en Italia.

I Pagliacci de Leoncavallo, con libreto del compositor, fue estrenada dos años después, el 21 de mayo de 1892, en el Teatro dal Verme de Milán. Compuesta tras el éxito de “Cavalleria”, se ha convertido en otro de los clásicos del verismo musical italiano y en otro éxito de público. Originalmente titulada “Il pagliaccio” (El Payaso), su nombre se cambió a plural a petición del barítono Victor Maurel (quien formó parte del primer reparto) para ampliar el dramatismo de la obra e incluir su propio papel.

En esta producción, veremos una unión completa de los dos dramas: al pueblo italiano donde transcurre Cavalleria Rusticana llega la compañía itinerante de los Payasos (I Pagliacci)  para representar su espectáculo, es decir, los personajes compartirán espacio, tiempo, drama y acciones.


 


 

CAVALLERIA RUSTICANA-I PAGLIACCI -  FUSIÓN DE MELODRAMAS GEMELOS

Italia, un pequeño pueblo donde sus habitantes se conocen bien y nada pasa desapercibido. Los días se suceden y nada parece alterar la calma y tranquilidad, basados en el absoluto respeto a las tradiciones, la religión omnipresente y el duro y honesto trabajo en el campo. Pero bajo esa aparente calma, el amor, el deseo y la pasión encuentran siempre los huecos necesarios para poder nacer y crear fatídicos triángulos amorosos abocados por fuerza al desastre y al crimen pasional. En esta producción veremos por primera vez unirse por completo los dramas de las Óperas Cavalleria Rusticana y Pagliacci. El concepto es simple; al pueblo italiano donde transcurre la primera Ópera llega la compañía itinerante de los Payasos para representar su espectáculo. De esta forma, los personajes de ambas óperas se conocen e interactúan entre ellos, creando situaciones dramáticas que jamás antes se habían visto en los escenarios. Pocas veces se salta de una obra a la otra, pero las transiciones son musical y dramaturgicamente perfectos e imperceptibles. Los celos son una terrible bestia, y veremos cómo la misma historia de amores prohibidos se repite en la compañía de payasos que llega a este pueblo. Pero la farsa deja de serlo, y los cuchillos de plástico son sustituidos por otros de afilado acero, y la sangre versada no es fría, sino caliente y densa, y lo que ocurre sobre el pequeño escenario se convierte en una tragedia real, premonitoriade lo que ocurrirá en ese mismo pueblo minutos más tarde, un duelo a navaja por una mujer donde sólo uno de los hombres sobrevivirá. Las historias de amor y celos se repiten y se reconocen entre ellas, porque somos lo que somos, seres humanos de carne y hueso, ya seamos comediantes sobre un escenario o espectadores sentados en el patio de butacas. ¿Dónde acaba el teatro y comienza la vida? ¿No son acaso la misma cosa?

"Che cominci la commedia!"

Alfonso Romero Mora

EL EQUIPO ARTÍSTICO
Dirección de escena: Alfonso Romero Mora
Diseño de Vestuario: Gabriela Salaverri
Escenografía: David Rodríguez Garzón
Maquillaje y peluquería: Clara Vecino
Iluminación: Rodolfo Garcia

Reparto:
Santuzza: soprano
Turiddu: tenor
Alfio: barítono
Mamma Lucia: mezzo-soprano
Lola: mezzo-soprano

Canio: tenor
Nedda: soprano
Tonio: barítono
Silvio: barítono
Beppe: tenor

Coro: 28 cantantes (número estimado)

Figurantes: 10, 2 bailarinas y 3 malabaristas

PRIMERA PARTE

La representación comienza con la obertura de Pagliacci durante la cual los propios intérpretes de ambas óperas (Pagliacci/Cavalleria) se preparan para abordarlas teatralmente. Tonio, vestido como el personaje abstracto del Prólogo, se dirige directamente al público para explicar que los artistas que participarán en la función son sobre todo personas reales de carne y hueso. Acto seguido, nos trasladamos a un pequeño pueblo italiano de principios del siglo XX donde, de noche, Turiddu y Lola liberan su pasión. Él le canta su serenata a ella mientras amanece y siendo observado por Santuzza con la que tiene una relación. Alfio, esposo de Lola, llega a casa y saluda a su mujer. Santuzza desesperada por la traición de su amado Turiddu se queda dormida frente a la casa del matrimonio hasta que es despertada por el canto de los campesinos que vuelven del trabajo. Se dirige a la taberna de Mamma Lucia, madre de Turiddu, para preguntar por su hijo. La tabernera le informa que Turiddu ha ido a Francoforte a por vino, pero Santuzza sabe que en realidad ha pasado la noche con Lola.

La conversación es interrumpida por la entrada de una troupe itinerante de payasos que anuncian la representación que ofrecerán en la plaza del pueblo a las 23.00 horas. Mientras los integrantes de la compañía beben invitados por los hombres del pueblo en el bar de Mamma Lucia, Nedda, actriz principal queda sola junto al carromato y canta expresando sus deseos de ser libre y escapar de la vida ambulante. Santuzza escucha escondida en un rincón el canto de Nedda que representa el prototipo antagonista de la religiosa  y temerosa mujer. Alfio, rico carretero del pueblo, llega a la plaza y canta las virtudes de su trabajo. El celoso Canio ve cómo Alfio flirtea con su novia Nedda y se la lleva fuera de la escena seguidos del resto de los payasos. Desde el interior de la iglesia suena un canto religioso y el coro contesta mientras entra en el templo para celebrar la Pascua. Solas de nuevo,  Santuzza explica a Lucia que su hijo Turiddu la traiciona con la casada Lola. La madre se apiada de ella y entra en la iglesia a rezar por Santuzza, que se considera excomulgada por haber mantenido relaciones con Turiddu sin estar casados. Entra Turiddu en escena y es interrogado por Santuzza. Él niega las acusaciones de tener un romance con Lola mientras ésta aparece camino de la iglesia. Las dos mujeres se enfrentan por el amor de Turiddu, aunque la mujer casada niega también haber  pecado. Dolida y despreciada por Turiddu, Santuzza, en un ataque de rabia, cuenta a Alfio la infidelidad de su mujer. Alfio jura venganza por la traición.

SEGUNDA PARTE

Tonio, integrante de la troupe de payasos, observa escondido cómo Nedda, de la que está secretamente enamorado, se asea junto al carromato de la compañía. Ella lo  descubre y le advierte con desprecio que su amor por ella es imposible. Tonio, fuera de sí, intenta violarla pero ella lo rechaza golpeándolo con una fusta. Entra en escena Silvio, habitante del pueblo y amante de Nedda. Él le ofrece sacarla de esa vida ambulante que ella no desea, pero la actriz sabe que es un sueño casi imposible. Como venganza por el desprecio de Nedda, Tonio trae consigo a Canio y hace que vea cómo se besan Nedda y Silvio y descubra así la infidelidad de su novia. Silvio logra escapar del ataque de Canio, pero exige a Nedda que revele el nombre de su amante. Ella no lo hace y Tonio convence a Canio para que espere a la representación de la tarde, ya que allí seguramente descubrirá al amante entre el público. Queda sólo en escena, y canta la famosa aria "Vesti la giubba" mientras es observado por dos niños que se han colado en su camerino para saludar al payaso. Su canto desgarrado y su llanto asustan a los pequeños que son expulsados del camerino con violencia por Canio. Al ver a los niños salir desconcertados y asustados del camerino por su culpa, se arrepiente y los detiene. Mientras suena el famoso intermezzo de Cavalleria Rusticana y aunque tiene el corazón destrozado, Canio ofrece a los asustados niños una "representación privada" con sus mejores chistes de mimo para que la sonrisa vuelva a sus rostros. Terminada la función, los pequeños salen contentas del camerino. Acto seguido vemos cómo el pueblo sale de la iglesia después del oficio religioso. Turiddu encuentra en la plaza a Lola, y movido por un irrefrenable impulso hace un brindis delante de todos en honor al amor, en clara referencia a la casada Lola. Llega su marido, Alfio, y reta a duelo de navaja a Turiddu para limpiar su honor. En ese momento, da comienzo la representación de los payasos y Turiddu se ve obligado a ayudar  a su madre a servir las mesas de la terraza del bar donde se sienta todo el público de la comedia. Sobre el pequeño escenario, Nedda vestida como Colombina, representa una farsa de amantes y maridos traicionados. Entra Canio vestido de payaso y borracho con la intención de sonsacar el nombre del amante de Nedda durante la representación de la farsa. La tensión sube poco a poco hasta el punto en que Canio apuñala mortalmente a la comediante. Silvio se alza de entre el público para salvar a su amada, momento que Canio aprovecha para matarlo también. Canio, junto al resto de los payasos, huyen del pueblo por miedo a las represalias, mientras Turiddu horrorizado se despide de su madre para enfrentarse a cuchillo con Alfio. Mientras Mamma Lucia pide explicaciones a Santuzza, se oyen los gritos de horror que anuncian la muerte de Turiddu a manos de Alfio. Mamma Lucia cae de rodillas mientras llora la muerte de su hijo y el horror que se ha cernido sobre el hasta ese día apacible pueblo.  

Alfonso Romero Mora